BENEFICIOS DE ALINEAR LOS PENSAMIENTOS

¿Alguna vez te ha pasado que después de hacer algo que por alguna razón no sale bien, reconoces que tenías la impresión de que no debías haberlo hecho desde el principio? 

La realidad es que, en la mayoría de las veces, antes de tomar una decisión, nuestro cuerpo y nuestra mente nos da todas las señales necesarias para favorecer la opción mas conveniente para uno. Solo tenemos que aprender a escuchar y prestar atención a esas señales.

Nuestras acciones provienen de una toma de decisión que resulta de un proceso automático de priorización de pensamientos.  Ahora bien, ¿cómo se ordenan esos pensamientos? ¿Que establece la prioridad? ¿Y puede ser voluntariamente alterable ese orden?

Los pensamientos se ordenan basándose en la verdadera intención de esa acción. En otras palabras, la razón principal por la que se quiere lograr un resultado es la que guiará el proceso mental para la toma de decisión que llevará a una acción particular. Por ejemplo, si tenemos que decidir si comer una ensalada o una hamburguesa con queso, nuestro cerebro busca los pensamientos que honran el verdadero propósito de esa decisión. Si la prioridad para una persona es la salud, la conservación del cuerpo y el bienestar físico, la decisión de seguro será la ensalada. Pero si en cambio, la intención verdadera de comer es buscar satisfacción inmediata para adormecer algún sentimiento difícil de afrontar… pues todos sabemos cuál será el alimento escogido. 

Lo que establece esa prioridad es una formula de proporciones desconocidas de componentes como la genética, la crianza, las experiencias, las circunstancias, la personalidad y los factores influyentes externos. 

Algunos piensan que todas las decisiones son tomadas en base a nuestra fuerza de voluntad. Pero la fuerza de voluntad también varía según esta fórmula de componentes diversos.

¿Ahora bien, es voluntariamente alterable ese orden? La respuesta es Si. 

Si nos detenemos por un momento a analizar el ahora, nos daremos cuenta de varios factores que podemos reorganizar en nuestra mente, incluyendo tomar en cuenta la respuesta a una pregunta clave: ¿Como me voy a sentir después de tomar esa decisión asumiendo todas las posibles consecuencias? 

Más aun, nuestro cuerpo puede predecir cómo se sentirá físicamente después de tomar la decisión final. Si nos tomamos esos segundos para pensar, y hacernos esa pregunta, nuestro pulso, nuestra respiración, nuestro lenguaje corporal y nuestras facciones demostrarán inmediatamente la exacta sensación que resultara de esa acción. Funciona como una bola de cristal. Solo hay que tratar y nos sorprenderemos con los resultados de la experiencia.  

Este proceso lo llamamos alineamiento de pensamientos y sentimientos. Logrando que ambos se dirijan hacia el mismo objetivo y por lo tanto, trabajen juntos para lograrlo.

Tomando el mismo ejemplo anterior, si nos tomamos unos segundos para pensar y prestar atención a nuestro cuerpo, podremos percibir las señales que este nos da, inclusive antes de ingerir el primer bocado. 

Pensemos primero en como nos vamos a sentir si optamos por la opción de comer una buena ensalada con proteína baja en grasa. Al pensarlo, nuestro cuerpo ya sabe que se va a sentir ligero durante la digestión, saciado por la cantidad y nuestra mente puede anticipar que habrá una sensación de satisfacción por el hecho de haber optado por una comida saludable. Inclusive nuestras facciones de la cara pueden dibujar una sonrisa mientras hacemos este ejercicio de imaginación. 

Por el otro lado, si nos transportamos mentalmente a la idea de comernos la hamburguesa con queso, nuestro cuerpo puede predecir la pesadez y la llenura en el estomago que produce este alimento. También presiente que la digestión será más lenta y difícil para los órganos involucrados, e inclusive podemos pensar que habrá una pequeña hinchazón en el estomago durante este proceso. 

Desde el punto de vista psíquico, esta segunda opción nos puede llenar de remordimiento y culpa por haber escogido la opción menos sana y por haber descuidado nuestra salud con esa decisión tomada. 

Toda esta conversación que ocurre en nuestra mente en milésimas de segundos antes de tomar una decisión puede ser conscientemente manejada por nuestra voluntad. 

Podemos intencionalmente detener los pensamientos que nos llevarían a una decisión no tan favorable y darle espacio solo a aquellos mensajes positivos que nos conllevan a acciones de paz, salud y bienestar. 

Este método es aplicable a todas las decisiones que debamos tomar en la vida, no solo en el área de la salud sino en cualquier aspecto de nuestro día. 

Puesto de esta forma nos podemos formular la siguiente pregunta: ¿Vale la pena regalarnos esos segundos de cuestionamiento antes de realizar una acción? De seguro la respuesta es positiva. Porque cada uno de nosotros vale la pena como individuo y por lo tanto, nos merecemos cuidarnos, consentirnos y preocuparnos por lograr una vida mas sana y llena de satisfacciones alineando nuestros pensamientos con nuestros sentimientos.